Cesped
  EL CÉSPED
Pero, ¿qué importancia tiene el estado del terreno de juego sobre las lesiones? La respuesta es: mucha. Para la práctica del fútbol (y por extensión de cualquier otro deporte) es imprescindible que el estado del terreno de juego sea el adecuado, ya que en caso contrario el riesgo de lesionabilidad será mayor en tanto peor se encuentre el césped.

Las partes del cuerpo que más sufren cuando es terreno es irregular son aquellas expuestas a torceduras, como los tobillos, y las que son sometidas a movimientos circulares forzados, como los ligamentos cruzados (elemento de la articulación de la rodilla que permite el movimiento). Incluso estos últimos pueden verse sometidos a desgarros.

Las lesiones por sobrecarga, tendinitis diversas, periostitis de tibia, etc, se producen con frecuencia en superficies más duras, mientras que las lesiones traumáticas se asocian a terrenos resbaladizos, con agua, hielo y nieve.

No sólo músculos y articulaciones “sufren” con el mal estado del césped. La actividad corporal que se despliega en este deporte es intensa. Corazón y pulmones trabajan para tomar oxígeno y llevarlo a través de la sangre a las células del cuerpo. Los músculos, casi todos, se fortalecen para aguantar el intenso ritmo de los más de 90 minutos de juego, a lo largo de los cuales el futbolista se ve obligado a carreras rápidas e intermitentes, movimientos de regate y conducción de balón. Si a todo esto le unimos un césped en mal estado, irregular, con hierba muy alta y húmedo nos encontramos que el gasto que realiza el cuerpo del deportista durante el juego se multiplica de manera importante.

Recuerdo que hace algún tiempo la Sociedad Española de Traumatología envío unas recomendaciones oficiales sobre Prevención de las Lesiones Deportivas donde recordaba la obligación de los responsables de eventos deportivos de tomar las medidas necesarias para mantener los campos de juego en condiciones óptimas y así evitar en lo posible la aparición de lesiones.

Sin embargo, ningún futbolista está exento de sufrir algún tipo de lesión, principalmente cuando las condiciones no son normales, como jugar bajo la lluvia o sobre terreno resbaladizo o demasiado duro, entre otras circunstancias alejadas de lo habitual.

Don Javier Badillos
Jefe Rehabilitación y Fisioterapia
Clínica Nafarroa y Clínica Indautxu
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