Artroscopia
  ARTROSCOPIA
Cuántas veces hemos leído o escuchado que a tal jugador le han intervenido quirúrgicamente de la rodilla, el hombro, la muñeca y que además “se lo han hecho por artroscopia”. Bien, hoy vamos a conocer un poco más esa técnica y cuales son los usos que tiene.

Se trata de una técnica menos traumática que la clásica cirugía abierta, tanto para los músculos, como partes blandas periarticulares. Proporciona, además de un mayor confort para el lesionado, una mayor rapidez en la recuperación de la movilidad articular y una menor estancia hospitalaria.

La artroscopia es una técnica quirúrgica, consistente en la introducción de una pequeña fibra óptica (artroscopio) en el interior de una articulación. Este artroscopio, al que se le aplica una fuente de luz fría, está conectado a una cámara y ésta a un monitor de TV, por donde el cirujano visualizara el desarrollo de la técnica quirúrgica que realiza. La articulación se irriga con suero para distenderla y poder así visualizar mejor las estructuras intraarticulares a revisar o tratar.

El artroscopio estándar, es decir, aquel que se utiliza en rodilla, tobillo y hombro mide 4mm de diámetro, siendo de 2.7mm para articulaciones más pequeñas como muñeca o codo. Se realizan unas pequeñas incisiones accesorias alrededor de la articulación a tratar para la introducción del instrumental quirúrgico y cánula de irrigación. Normalmente el tipo de anestesia para éste tipo de intervenciones es regional.

En la actualidad son bastantes las articulaciones que se pueden beneficiar de esta técnica (rodilla, tobillo, hombro, codo y muñeca) y variadas las técnicas que se pueden realizar, para el tratamiento de la patología articular, ya sea por vía completamente artroscópica o bien de forma mixta combinando dicha técnica con la cirugía abierta por medio de mini incisiones.

Don Javier Badillos
Jefe Rehabilitación y Fisioterapia
Clínica Nafarroa y Clínica Indautxu
Cerrar