menisco
  LESIÓN MENISCAL
Los meniscos son fibras fibrocartilaginosas que se encuentran entre el fémur y la tibia. A la par que los ligamentos sirven como medios de unión y de refuerzo de la articulación de la rodilla, ayudando así a la estabilidad de la misma, siendo además amortiguadores de las cargas que soportan las rodillas. Morfológicamente el menisco interno tiene forma de “c” y el menisco externo tiene forma de “o”.

La lesión meniscal es una de las lesiones más frecuentes en la articulación de la rodilla. Se produce al torcer la rodilla, estando ésta en flexión y soportando peso. Lo primero que va a aparecer es una inflamación importante, seguido de un bloqueo de la articulación, en ese momento es conveniente como primera medida la aplicación de hielo.

Posteriormente el deportista va a sentir cansancio en la rodilla y dolor al movimiento interno y externo que se puede acentuar con la articulación doblada o estirada. En este punto habría que añadir que en el momento de producirse la lesión, el jugador oyó un chasquido.

Estadísticamente, las lesiones meniscales vienen acompañadas de otras alteraciones en la rodilla, en especial en los ligamentos. Hay que mencionar también que el menisco que más se daña es el interno, sobre todo los extremos de la “c”, llamados cuernos (anterior y posterior).

En ciertas ocasiones un trozo del cuerno del menisco queda atrapado dentro de la cápsula articular de la rodilla, fenómeno que conocemos como “ratón articular”. De esta manera, cuando vamos a doblar la rodilla puede ocurrir que ese trozo haga de tope y no permite la movilización normal de la rodilla y por tanto la aparición de mucho dolor. Esta lesión fue la que sufrió Javi Martínez en pretemporada.

Llegados a este punto quedan tres posibles alternativas para su tratamiento y curación. La primera es no operar, siempre y cuando sea posible, y por tanto evitar quitar el menisco. El deportista comenzará un tratamiento más conservador basado en procesos rehabilitadores basados en fortalecimiento muscular. La segunda opción es quitarlo de manera parcial (menistectomia parcial) y la tercera es retirarlo de manera definitiva (menistectomia total). Normalmente este tipo de operaciones se hacen por artroscopia. Si se opta por las dos últimas el protocolo rehabilitador pasa a ser el siguiente y se divide en dos fases.

En la primera fase, que incluye los primeros días, se debe controlar la hinchazón, aumentar el rango de amplitud articular según tolere el paciente y ejercicios isométricos de cuadriceps. También elevaciones de la pierna recta en los cuatro planos y masaje muscular.

En la segunda fase, el apoyo y la amplitud de movimiento es mayor. Se realizan ejercicios de resistencia muscular, bicicleta y si la herida está recuperada ejercicios en piscina. Ésta es una fase de potenciación muscular.

Don Javier Badillos
Jefe Rehabilitación y Fisioterapia
Clínica Nafarroa y Clínica Indautxu
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