Acido Láctico
  ÁCIDO LÁCTICO
Me alegra comprobar que los artículos de esta sección suscitan interés en vosotros y estoy encantado de poder responder a todas aquellas dudas que os surjan, tanto del tema del que se habla como de cualquier otro. En el artículo de la semana pasada sobre las agujetas me preguntasteis sobre el ácido láctico y el consumo de frutos secos durante el ejercicio. Esta semana espero dar respuesta a estas dudas.

El ácido láctico se genera en deportes que son aeróbicos, deportes que se practican durante mucho tiempo y a una intensidad moderada. El ciclismo, el fútbol y la natación son ejemplos de ello. En deportes anaeróbicos, más explosivos como correr los 100 metros lisos no se genera.

Cuando llevamos a cabo una actividad de larga duración nuestro cuerpo precisa quemar grasas (por eso adelgazamos) y carbohidratos (glucosa). Precisamente el ácido láctico es el producto de deshecho de la glucosa, cuanta más glucosa utilizamos, más ácido láctico tenemos en la sangre. Es importante conocer el grado de ácido láctico en sangre porque puede ser un buen indicador para saber si estamos trabajando correctamente y si estamos realizando más ejercicio del realmente necesario.

Para calcular el grado de ácido láctico hay que extraer una gota de sangre del lóbulo de la oreja o la yema del dedo y colocarla en un lactómetro, éste nos dirá cuanta carga de trabajo debemos realizar.

Al igual que un motor forzado se calienta y echa humo, un músculo que realiza un gran esfuerzo genera ácido láctico, se trata de un residuo procedente de la respiración anaerobia, es decir, de la obtención de energía sin oxígeno, situación típica de esfuerzos extremos.

Los músculos necesitan recuperar energía para seguir funcionando a esos niveles y la toma de glucosa en cantidades líquidas y sólidas ayuda a esa recuperación. Los frutos secos son semillas pobres en agua y ricas en grasas, como la nuez, el anacardo, la almendra, la avellana, las pipas de girasol o los cacahuetes, o en hidratos de carbono complejos, como las bellotas y las castañas. Gracias a su interesante valor nutritivo se les considera alimentos apropiados para reponerse tras un esfuerzo físico intenso y duradero, especialmente si este esfuerzo provoca un alto consumo de calorías o, lo que es lo mismo, un gasto energético exagerado.

Por ello se recomienda mayormente la ingesta de frutos secos después de realizar el ejercicio, ya que con anterioridad ya nos hemos alimentado de manera correcta y en las horas precisas para después afrontar ese gran esfuerzo.

Don Javier Badillos
Jefe Rehabilitación y Fisioterapia
Clínica Nafarroa y Clínica Indautxu
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